Compara las opciones
Elige lo que te gusta y cuéntanos por qué
Una fotografía ayuda más cuando sabemos qué detalle quieres conservar: el color, el grosor de los frentes, la veta o el orden de los huecos. Cada guía explica cómo trasladar ese rasgo a un mueble que se pueda fabricar y usar.
01El estilo comienza en la proporción
No hace falta vestir toda la vivienda con el mismo lenguaje. En un piso del centro de Marbella podemos coordinar una cocina mate con un salón más cálido; en una casa con mucha luz, el acabado se comprueba junto al suelo y las paredes antes de aprobarlo.
02Mira la estancia, no solo la foto
El alto de los techos, la distancia hasta una puerta y los muebles que se conservan cambian el resultado. Un aparador de una fotografía puede quedar bien sobre una pared larga, pero resultar demasiado profundo en un paso estrecho. Conservamos la idea que te gusta y volvemos a dibujar las proporciones.
03Decide qué debe quedar visible
Veta, tiradores, estantes o juntas pueden dar carácter; no todos necesitan destacar a la vez. Si eliges madera con dibujo marcado, quizá convenga calmar el resto de frentes. Si prefieres superficies lisas, podemos dar relieve con profundidades distintas o una balda abierta.
04Pide una especificación clara
«Roble», «mate» o «premium» no describen por completo un mueble. El presupuesto debe distinguir soporte, chapa o acabado decorativo, canto, herrajes e iluminación cuando la haya. Así puedes comparar dos estilos y dos precios sabiendo qué se fabricaría en cada caso.